En
la actualidad no hay duda que el trabajo secretarial ha tenido un
vuelco enorme. Con las redes locales de computadoras y las redes de
área amplia al alcance de cualquier oficina u hogar, todo ejecutivo
tiene que redactar y escribir sus propios memorandos, cartas,
presentaciones y envía sus ofertas. El no hacerlo es una pérdida de
tiempo, a la vez que provocan ruidos en la comunicación, que pueden
costar mucho dinero. La correspondencia escrita en papel ha dado paso
completamente a la transferencia de información en forma digital.
Los pagos y transferencias de dinero se hacen en forma digital,
aunque en nuestros países no se hayan popularizado los Sistema de
Intercambio Electrónico de Datos entre empresas, bancos, proveedores
y clientes, los cuales se encargan de manejar gran parte de la las
transacciones de las empresas.
La
asistente o asistente administrativo que requiere el ejecutivo
moderno necesita una completa predefinición de funciones. Esto
conlleva muchos cambios, desde seleccionar personal con una
capacitación m completa, a pagarles salarios más altos. Estos
cambios en las funciones de las "secretarias" se han ido
dando poco a poco, como todos en la naturaleza. No hay duda que ha
sido un largo camino el que han tenido que recorrer las mujeres, para
ser consideradas como parte del equipo, permitirles que participen en
las reuniones y que sus opiniones y recomendaciones sean escuchadas.
Desgraciadamente esto no está ocurriendo a la velocidad que se
requiere en los países de Latinoamericano, al igual que se producen
lentamente en Afganistán y otros lugares donde las doctrinas Talibán
siguen vigentes. Las transformaciones de tareas, especialmente en
grandes empresas, también han traído como consecuencia que la
"asistente administrativa" tenga que atender más de un
solo ejecutivo.

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